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lunes, 25 de abril de 2011

Los nuevos peques callejeritos

La mamá de Susto y de Sorpresa, a la que llamamos Marisol, ha parido de nuevo. Los peques rondan la semana o diez días de vida, y nosotros procuramos alimentarla un poco mejor y cerca de donde tiene a sus bebés, para que no tenga que alejarse mucho y los pueda proteger.

Aunque sé que está mal hecho, no me pude resistir y el otro día, aprovechando que Emilio distraía a la mamá, entré al lugar en el que sé que tiene a los bebés. Me moría de ganas de saber cuántos eran y de ver si estaban sanitos. Sabía que corría el riesgo de que la madre notase algo y los cambiase de sitio, pero era tanta mi curiosidad... que lo tuve que hacer. Así que entré, y los vi.

¡¡¡Qué cositas más preciosas!!!!

Hay dos naranjitos enteros y uno más blanco, con manchitas naranjas. Son muuy pequeñitos, preciosísimos, y se les veía muy sanitos. Les grabé un vídeo, pero en medio de la oscuridad apenas salió nada. ¡Son tan tiernos! Al día siguiente volví, con la intención de hacer alguna fotito esta vez... pero la mamá ya los había cambiado de sitio como me temía, y aunque sabemos dónde pueden estar, decidimos no insistir más y dejarlos en paz, que estresar a la mamá no es nada bueno. Además, nuestra curiosidad ya está satisfecha. ¡Tres gatitos a los que espero encontrar un hogar en un futuro no muy lejano! (Si conseguimos cogerlos cuando corran como demonios, claro, jajaja).

Mientras tanto, buscamos gato para acoger, porque Yin anda muy triste por casa, sin Sorpresa y sin Botón. Yang juega algo con él, pero ni mucho menos tanto como a él le gustaría. Él necesita al menos dos gatos para cubrir el cupo de energía que necesita gastar al día, jaja. El pobrecito no deja de buscar por los armarios y de salir al balcón a maullar desesperadamente a los gatos de la calle. Hasta ahora no hemos tenido suerte en encontrar un gato para acoger, pero espero que pronto aparezca uno. Eso sí, tiene que ser uno solo, porque hay que tener un pequeño hueco en casa para los peques de Marisol, a los que intentaremos ir sacando de uno en uno. Y así Yin volverá a ser feliz. :-)

¡Os tendremos al tanto!

Respecto a Sorpresa y a Botón, hablé con sus adoptantes y están muy contentos con ellos, dicen que son cariñosos y que se lo pasan muy bien con ellos. ¡Me alegro tanto de que se quedaran con los dos! Dicen que se lavan mucho el uno al otro, que se esconden juntos, se les acercan juntos, y de todo juntos. Me los imagino escondidos juntos detrás del microondas, como estaban el primer día, y me da la risa, jajaja.

¡Qué geniales son los gatos y cuánto nos hacen reír, llorar y, en definitiva, vivir! :-)

viernes, 1 de abril de 2011

Solo en casa (bueno, no tan solo)

For the records: Marta lleva desde hace un par de semanas trabajando en una productora de animación en Bilbao, donde estará durante un mes y medio más, aproximadamente.

Así que me he quedado solo ante el peligro: cuatro desbocados gatos, cuatro, a cuál más encantador:
-Yin, que se meó en la maleta de Marta cuando sólo faltaba meterle un utensilio más antes de cerrarla y salir pitando para la estación de autobuses.
-Yang, que no duda en pasar por encima de mi cadáver durmiente por las mañanas para indicarme amablemente que es hora de salir de la habitación y ponerle su ración en el comedero.
-Sorpresa, nuestro re-acogido, que probablemente es el causante de que cada día la mitad de los trastos de casa estén por el suelo, porque no para de jugar con
-Botón, nuestra última acogida, una gatita de unos cuatro meses y bastante asustadiza aún, dado que no puedo pasar mucho tiempo con ella y no ha podido acostumbrarse al trato con humanos (aunque con los gatos se lleva genial).

Sorpresa se "pidió" a Botón en cuanto la vio. Son los dos un amor, no paran de jugar el uno con el otro y saltar y brincar, retarse y morderse a un ritmo tan enérgico que Yin ni siquiera hace más amago que el de tumbarse a mirar. Mientras escribo estas tres líneas (y escribo rápido), han pasado tres veces por mi lado recorriendo la casa de punta a punta, escalando sofás y subiéndose a camas. En cuanto Sorpresa la atrapa, la tumba en el suelo, le muerde el cuello y empieza a chupetearle toda la cabeza.

A Botón le encanta que le rasquen y le acaricien (es la única aparte de Sorpresa que se deja acariciar la barriguita, pero es que encima te la ofrece cuando llevas un rato rascándole el lomo). El único problema es que para llegar a acariciarla probablemente habrá que perseguirla durante cinco o seis minutos por toda la casa (hasta que va a refugiarse a su cestita, donde se hace un ovillo y se deja hacer). Cogerla en brazos (levantarla del suelo, en general) es para ella el mayor trauma del universo (otro rato adjunto foto de mi antebrazo...). Incluso sólo con mirarla sale corriendo. Pero tiempo al tiempo, realmente es un amor. Después de ponerle la primera vacuna, y tras alguna incursión de los demás a la habitación de cuarentena donde vimos que se llevaban muy bien (llevaba una semana y media aislada, viéndose por los cristales), la dejamos suelta por casa, y es fantástico ver a una pequeñina corretear con tanta felicidad por aquí.

Por el lado positivo, que los cuatro se llevan genial y, como forman un ecosistema bien balanceado (Botón juega con Sorpre, Sorpre juega con botón y con Yin, y como están todos entretenidos dejan a Yang tranquila), son completamente autosuficientes excepto por la comida (funden bolsas de comida a un ritmo bastante importante, una bolsa de 4kg cada dos semanas, aproximadamente) y por la arena (ídem con las bolsas de sílice, van a una por semana para los dos areneros que les tenemos preparados).

Por el lado negativo... Marisol (la mami de Sorpre y Susto) lleva un bombo encima que asusta, desde hace un par de semanas. Calculamos una futura camada de cuatro gatitos o así...

¡Os recordamos que Sorpre y Botón están listos para ser adoptados! Sorpresa ha aprendido además el truco del "¡Plas!" para tumbarse cuando le ofreces comida (tenemos un vídeo divertidísimo de Yin y Sorpre haciéndolo uno detrás del otro, y ayer me partía yo solo cuando lo hicieron perfectamente sincronizados en cuanto les ofrecí un suculento trozo de jamón de york).

Me pregunto si ciertos dueños de Zapatitos habrán hecho algún segundo pensamiento con respecto a un rebajacalorías gatuno con patas...

martes, 28 de septiembre de 2010

Mis callejeritos

Tras traer a Yin a casa, y antes de que viniera Yang, los callejeritos ya hicieron su aparición en mi vida. La primera fue una gatita blanca y negra, adulta pero de tamaño pequeño, muy bonita. Por ser la primera en aparecer, la identificamos como Alfa, aunque le ha quedado Alfie. Le empecé a poner comidita todas las noches, y no faltaba nunca a la cita. Incluso me llegaba a esperar pegadita a la puerta del portal, con su carita tan dulce intentando escudriñar a través del cristal a ver si aparecía su ansiada comidita.

Alfie venía siempre acompañada de un gato macho, también blanco y negro. Podrían ser hermanos por lo mucho que se parecen, aunque Alfie está mucho más limpia que él. El gato tiene la naricita negra, lo cual nos inspiró el nombre de Botón. De Alfie no tengo fotos aún, pero de Botón sí. Este es:


Alfie y Botón, y sobre todo la comida, no tardaron en atraer a otras tres gatas. La primera es Pumuky, un bellezón de pelo largo que todavía no me explico cómo ha ido a parar a la calle. ¿La habrán abandonado? ¿Habrá nacido en la calle, a pesar de que es la única de pelo largo que hay por las inmediaciones? De tan guapa que es, la difundimos por internet y le han salido acogida y adoptante, pero está asilvestrada y aún no hemos conseguido cogerla. Lo seguiremos intentando. Esta es Pumuky:


Otra de las gatas es completamente negra, muy asustadiza. Y la tercera, algo más confiada pero sin dejarse tocar, la llamamos Tiburón porque es toda negra veteada en grises y con la barbilla y los bigotitos blancos, preciosa.

A la negrita la bautizamos cuando nos trajo a sus cuatro cachorritos. La llamamos Mami. Los cachorritos son preciosos, ahora ya rondan los cinco meses. Uno blanco y negro, otro negrito como la madre, otra tricolor y una carey, llamados Frodo, Bob Ford, Jessie y María respectivamente. Lamentablemente, María murió no hace mucho atropellada por un coche. Probablemente dormía debajo, el coche abandonó su aparcamiento y... :-( Jessie también desapareció hace mucho tiempo también, supongo que en similares circunstancias. Ambas eran guapísimas y nos dio mucha pena su pérdida. Por suerte, Frodo y Bob nos visitan con frecuencia.

Aquí tengo algunas fotitos del grupo.

En esta se puede ver a Jessie, Bob y Frodo comiendo, y Botón a la derecha, de espaldas:


En estas, vemos que Mami nos mira (en la primera), y el pequeño Bob la mira a su vez, a su lado. En la segunda ya comen los dos. María, la carey, está a la izquierda, sentadita. Pumuky, en el centro, inconfundible con su pelaje largo, y a su derecha, Frodito. En primer término está Botón, que está bebiendo y no se le ve la carita.





Jessie y Frodo. Qué lástima la desaparición de Jessie. :-(


De pronto, un día pasó una gata naranja, muy delgadita y con las tetitas colgando. No tardó en descubrir todo el percal. Un día oí unos maullidos de cachorrito y me asomé a la ventana a ver qué pasaba. Un minigatito naranjito estaba recibiendo una paliza por parte de Tiburón, la gata de los bigotes blancos. Le pedí a Emilio (a gritos, cof cof) que bajara corriendo a separarlos mientras yo vigilaba desde arriba. Creí que la gata iba a matar al chiquitín, que estaba solito. Emilio llegó, y Tiburón dejó al pequeño, que también se escondió. Por fortuna para ellos, todos estos gatos son silvestres y no dejan que nadie les toque. Ya estaba pensando yo si llevarme al peque en caso de que no apareciera su madre, cuando llegó la gata naranja que habíamos visto días atrás y el gatito dejó de maullar y se arrimó a ella, feliz. Así que nos había traído a su cachorrito. Otro más que alimentar, pobrecitos. Del susto que me llevé con el altercado, se le quedó el nombre de Susto, y a la mami la llamamos Marisol.

Como estos eran nuevos, un día les seguimos para ver de dónde salían y, para nuestra sorpresa, descubrimos que tenia otro cachorrito más en su refugio. Así que le llamamos Sorpresa. Los dos cachorritos, Susto y Sorpresa, son más jóvenes que los de Mami y son preciosísimos. Pensar que los tuve en una jaula trampa y no me los llevé para difundirlos... :-( Estos son:


Y estos son todos... de momento. Los cachorritos ya van creciendo, pero no pierdo la esperanza de poder ir cogiéndolos de uno en uno e ir sacándolos de la calle. Lástima no tener más dinero para esterilizarlos a todos y poder parar el crecimiento de la colonia. Ahora llega el invierno y van a pasar mucho frío, pobrecitos.

Al menos, mientras yo esté por aquí, comida no les faltará.