martes, 26 de abril de 2011

Priscila, una negrita preciosa

Y seguimos con los amantes de los gatitos negros repartidos por todo el mundo. En este caso, nos cuenta Kathy la historia de su gatita Priscila, ¡que menuda preciosidad que es! No os perdáis las fotos, ¡es un bellezón como pocos! Felicidades por tenerla, Kathy, y gracias por cuidarla tan bien y por compartirla con nosotros. :-)

Yo quería un perro como mascota, pero un día quise regalarle a mi suegra un gatito siamés, ya que su gato se había desaparecido y cada vez que se acordaba de él lloraba. Así que pensé que un nuevo gatito sería un buen regalo. Duré con el siamés en casa aproximadamente una semana, y un día, jugando con él en el jardin, apareció mi Priscila, y aquí se quedó para siempre. ¡¡La vi y me enamoré!!!! Y es que no pude resistirme!!! ¡¡Yo la amé!!

Ya la tengo desde hace 4 años y nos hemos divertido muchísimo, también hemos llorado con la misma intensidad, ya que me tocó mudarme de país por un año. Pero no pudo estar conmigo porque al país donde iba casualmente acababan de implementar unas normas sobre gatos, entre ellas prohíbe la entrada de gatos, ¿pueden creerlo? De esta manera fue que Priscila no le tocó de otra que cuidar la casa, pero estuvo bajo la constante supervisión de los vecinos y de mi madre, que iba dos veces a la semana a darle de comer y a hacerle un poco de compañía.

Ya regresé a mi país y Priscila está más feliz que nunca. En realidad, no sé quién está más feliz, si ella o yo. Me hacía una falta impresionante, la encontré un poco delgada pero muy bien de salud, ya está súper recuperada y no sale de casa, creo que le dio miedo que me vaya de nuevo, jaja. Pero esta vez me quedé y para siempre. :-)







lunes, 25 de abril de 2011

Los nuevos peques callejeritos

La mamá de Susto y de Sorpresa, a la que llamamos Marisol, ha parido de nuevo. Los peques rondan la semana o diez días de vida, y nosotros procuramos alimentarla un poco mejor y cerca de donde tiene a sus bebés, para que no tenga que alejarse mucho y los pueda proteger.

Aunque sé que está mal hecho, no me pude resistir y el otro día, aprovechando que Emilio distraía a la mamá, entré al lugar en el que sé que tiene a los bebés. Me moría de ganas de saber cuántos eran y de ver si estaban sanitos. Sabía que corría el riesgo de que la madre notase algo y los cambiase de sitio, pero era tanta mi curiosidad... que lo tuve que hacer. Así que entré, y los vi.

¡¡¡Qué cositas más preciosas!!!!

Hay dos naranjitos enteros y uno más blanco, con manchitas naranjas. Son muuy pequeñitos, preciosísimos, y se les veía muy sanitos. Les grabé un vídeo, pero en medio de la oscuridad apenas salió nada. ¡Son tan tiernos! Al día siguiente volví, con la intención de hacer alguna fotito esta vez... pero la mamá ya los había cambiado de sitio como me temía, y aunque sabemos dónde pueden estar, decidimos no insistir más y dejarlos en paz, que estresar a la mamá no es nada bueno. Además, nuestra curiosidad ya está satisfecha. ¡Tres gatitos a los que espero encontrar un hogar en un futuro no muy lejano! (Si conseguimos cogerlos cuando corran como demonios, claro, jajaja).

Mientras tanto, buscamos gato para acoger, porque Yin anda muy triste por casa, sin Sorpresa y sin Botón. Yang juega algo con él, pero ni mucho menos tanto como a él le gustaría. Él necesita al menos dos gatos para cubrir el cupo de energía que necesita gastar al día, jaja. El pobrecito no deja de buscar por los armarios y de salir al balcón a maullar desesperadamente a los gatos de la calle. Hasta ahora no hemos tenido suerte en encontrar un gato para acoger, pero espero que pronto aparezca uno. Eso sí, tiene que ser uno solo, porque hay que tener un pequeño hueco en casa para los peques de Marisol, a los que intentaremos ir sacando de uno en uno. Y así Yin volverá a ser feliz. :-)

¡Os tendremos al tanto!

Respecto a Sorpresa y a Botón, hablé con sus adoptantes y están muy contentos con ellos, dicen que son cariñosos y que se lo pasan muy bien con ellos. ¡Me alegro tanto de que se quedaran con los dos! Dicen que se lavan mucho el uno al otro, que se esconden juntos, se les acercan juntos, y de todo juntos. Me los imagino escondidos juntos detrás del microondas, como estaban el primer día, y me da la risa, jajaja.

¡Qué geniales son los gatos y cuánto nos hacen reír, llorar y, en definitiva, vivir! :-)

jueves, 21 de abril de 2011

Sorpresas te da la vida

Como si fuera una película hollywoodiense en la típica despedida final de los protagonistas, hoy es un día gris y muy lluvioso. Afortunadamente, en nuestra historia no se trata de una despedida final, sino de una adopción. Dos, para ser exactos.

Hace unos días, una pareja contactó con Marta preguntando por Sorpresa; van a tener un bebé dentro de unos siete u ocho meses, y tenían un gato hasta hacía relativamente poco, un callejerito que adoptaron de adulto y que murió por los comunes problemas renales que presentan los que prefieren la vida callejera a la casera. Como querían que su bebé naciera teniendo cerca a un animalito, buscaban a uno de esos gatos buenazos que de vez en cuando estaban en adopción. Cómo no, ¡ése es Sorpresa!

Como muchos ya sabéis, tenemos recientemente también a Botoncita, una peque que, desde que llegó a casa, fue el ojito derecho de Sorpresa. Sorpresa es, por lo demás, un gato muuuuy juguetón y mimoso con otros gatos, de forma que desde el principio él y Botón se llevaron especialmente bien. Por eso, dado que Botón también tenía visos de ser una gata tranquilita (que más bien rehúye el contacto con humanos, pero no le hace asco alguno a sus mimos cuando está tranquila), les propusimos la oferta "dos por uno", que no han podido rechazar.

Hemos estado un par de horas charlando, contándoles acerca de sus caracteres y deshaciendo algunas de sus preocupaciones mediante la explicación exhaustiva de cómo afrontar ciertas situaciones. Son una pareja majísima, con la que enseguida hemos congeniado (lo cierto es que siempre hemos tenido mucha suerte en este aspecto de las adopciones, ¡esperamos que siga la racha!), y fue muy divertido un momento en el que Marta, en una conversación telefónica previa, me dijo "me ha dicho lo consultará con la su mujer" (o algo parecido). Yo le respondí que no habría dicho eso, que "la mi mujer" es asturiano y no se usa por aquí (aunque en valenciano sería "la meva dona" también, pero no es una traducción nada común en castellano). Estando ellos por aquí, le detecté a él una frase acabada en "oh", y fue finalmente, tras un comentario acerca del taller de coches que el hermano de Marta tiene en Asturias, cuando ellos dijeron a la par: "¿Eres de Asturias? ¡Nosotros también!"

El contrapunto lo dio Yin (para variar), que cuando habíamos dejado preparados los transportines con sus mantitas para acomodar a los dos adoptados, le faltó tiempo para meterse en uno y marcarlo con una de sus típicas meaditas. ¡Pero qué trasto de gato! Si no fuera tan genial, se lo regalábamos.

En definitiva, ahora la casa parece vacíiiiiiiiiia, y silenciosa. Veremos quién es el guapo que aguanta a Yin. Por cierto, que Yang nos sorprendió gratamente siendo muy amistosa y sociable con las visitas; estuvo todo el rato con nosotros, acercándose para que la acariciáramos, y estudiando con curiosidad a los invitados. ¡Ver para creer! ¿Quién es ella y qué ha hecho con nuestra antisocial Yang?

Sin más, esperamos que Sorpre cumpla con las expectativas y siga siendo el buenísimo que siempre ha sido, y que Botón mantenga el sendero de gatita tranquila que se le intuye. ¡Y que sus nuevos dueños los disfruten tanto como nosotros los hemos podido disfrutar!

P.D.: ¡Susto ya tiene adoptante definitivo en Alemania! ¡Hurra!

martes, 12 de abril de 2011

Lolito, otro gatito negro

Los amantes de los gatitos negros estamos repartidos por el mundo entero. Así, nos escribe Virginia desde Uruguay, para contarnos de su gato Lolo, una preciosa pantera negra:

Me llamo Virginia y les cuento que tengo un gato negro en mi vida, en realidad es el segundo. Hace un par de años me siguió a casa un gatito negro, en ese momento teníamos solo una gata siamesa. Cuando lo vimos con mamá, tan feito y mal alimentado, lo bañamos y nos encariñamos con él. Al principio pensamos que era una gata y le pusimos Lola. Una tarde mamá estaba preparando una torta y cuando prendió la batidora la gatita se asustó mucho, yo la levanté del piso para tranquilizarla pero fue peor y saltó hacia un vidrio astillado y se corto la pielcita, nos asustamos mucho. Cuando llevé Lola al veterinario para coserla y curarla me enteré que era un Lolo.

Pasaron 2 años y se hizo grande y como todo gato macho se fue de casa persiguiendo gatas, suponemos. Pasamos una semana muy triste hasta que días después apareció en nuestras vidas otro gato negro joven, de unos 4 meses aproximadamente. Sin dudarlo demasiado le pusimos Lolo, no sé si estábamos en una etapa de negación de la idea de que nuestro gato negro se había ido pero nos encariñamos con el segundo Lolo como si fuese el primero que nunca se había ido.

Ahora Lolo II, como yo lo defino, es un gato grandote y poco sociable, antes me acompañaba, dormía conmigo y era muy mimoso. Pienso que está un tanto ofendido porque ahora no es el consentido de la casa, ya que tenemos una colonia de gatos que se fueron sumando a la familia en el último tiempo: la gata vieja y sus 2 hijos, el gato amarillo y la gata grisesita; Dagoberto (alias Lukitas, alias Tomasito); la gata blanca de los inquilinos de enfrente Chatrán y mi más reciente adquisición, Pedro y Oso, un par de pequeñitos que traje de mi trabajo (shh no le digan nada a mi madre, ella piensa que los encontré en la ruta rumbo a casa una noche). Ah... y me faltó nombrar al más reciente motivo por el cual Lolo está enojado con el mundo...Fito (alias Negrito) el perro de la casa.

Aunque cada día es más difícil recuperar el cariño del gato negro de la casa nosotros lo queremos como el primer día.
Bueno, espero que les haya gustado la historia del gato negro en mi vida y espero saber de ustedes pronto, ¡les mando abrazos desde Uruguay!


Gracias por contarnos de tus gatitos, Virginia. Es una pena que Lolo I nunca apareciese (a veces, los gatos que van en busca de gatas acaban volviendo al hogar, aunque sea hechos un desastre), y que Lolo II no sea muy cariñoso. Es genial que lo quieras y lo aceptes tal y como él es. :-) ¡Gracias! Y por cierto, bonito montaje fotográfico el que nos has enviado. ¡Lolo es preciosísimo!

viernes, 1 de abril de 2011

Solo en casa (bueno, no tan solo)

For the records: Marta lleva desde hace un par de semanas trabajando en una productora de animación en Bilbao, donde estará durante un mes y medio más, aproximadamente.

Así que me he quedado solo ante el peligro: cuatro desbocados gatos, cuatro, a cuál más encantador:
-Yin, que se meó en la maleta de Marta cuando sólo faltaba meterle un utensilio más antes de cerrarla y salir pitando para la estación de autobuses.
-Yang, que no duda en pasar por encima de mi cadáver durmiente por las mañanas para indicarme amablemente que es hora de salir de la habitación y ponerle su ración en el comedero.
-Sorpresa, nuestro re-acogido, que probablemente es el causante de que cada día la mitad de los trastos de casa estén por el suelo, porque no para de jugar con
-Botón, nuestra última acogida, una gatita de unos cuatro meses y bastante asustadiza aún, dado que no puedo pasar mucho tiempo con ella y no ha podido acostumbrarse al trato con humanos (aunque con los gatos se lleva genial).

Sorpresa se "pidió" a Botón en cuanto la vio. Son los dos un amor, no paran de jugar el uno con el otro y saltar y brincar, retarse y morderse a un ritmo tan enérgico que Yin ni siquiera hace más amago que el de tumbarse a mirar. Mientras escribo estas tres líneas (y escribo rápido), han pasado tres veces por mi lado recorriendo la casa de punta a punta, escalando sofás y subiéndose a camas. En cuanto Sorpresa la atrapa, la tumba en el suelo, le muerde el cuello y empieza a chupetearle toda la cabeza.

A Botón le encanta que le rasquen y le acaricien (es la única aparte de Sorpresa que se deja acariciar la barriguita, pero es que encima te la ofrece cuando llevas un rato rascándole el lomo). El único problema es que para llegar a acariciarla probablemente habrá que perseguirla durante cinco o seis minutos por toda la casa (hasta que va a refugiarse a su cestita, donde se hace un ovillo y se deja hacer). Cogerla en brazos (levantarla del suelo, en general) es para ella el mayor trauma del universo (otro rato adjunto foto de mi antebrazo...). Incluso sólo con mirarla sale corriendo. Pero tiempo al tiempo, realmente es un amor. Después de ponerle la primera vacuna, y tras alguna incursión de los demás a la habitación de cuarentena donde vimos que se llevaban muy bien (llevaba una semana y media aislada, viéndose por los cristales), la dejamos suelta por casa, y es fantástico ver a una pequeñina corretear con tanta felicidad por aquí.

Por el lado positivo, que los cuatro se llevan genial y, como forman un ecosistema bien balanceado (Botón juega con Sorpre, Sorpre juega con botón y con Yin, y como están todos entretenidos dejan a Yang tranquila), son completamente autosuficientes excepto por la comida (funden bolsas de comida a un ritmo bastante importante, una bolsa de 4kg cada dos semanas, aproximadamente) y por la arena (ídem con las bolsas de sílice, van a una por semana para los dos areneros que les tenemos preparados).

Por el lado negativo... Marisol (la mami de Sorpre y Susto) lleva un bombo encima que asusta, desde hace un par de semanas. Calculamos una futura camada de cuatro gatitos o así...

¡Os recordamos que Sorpre y Botón están listos para ser adoptados! Sorpresa ha aprendido además el truco del "¡Plas!" para tumbarse cuando le ofreces comida (tenemos un vídeo divertidísimo de Yin y Sorpre haciéndolo uno detrás del otro, y ayer me partía yo solo cuando lo hicieron perfectamente sincronizados en cuanto les ofrecí un suculento trozo de jamón de york).

Me pregunto si ciertos dueños de Zapatitos habrán hecho algún segundo pensamiento con respecto a un rebajacalorías gatuno con patas...

martes, 8 de marzo de 2011

Ya no quedan más fotos de gatitos para subir a Internet

¿Queréis reiros un rato? No os perdáis esta noticia:

Ya no quedan más fotos de gatitos para subir a Internet

Para los más perezosos, transcribo (extraída de "El Mundo Today"):

(Y para los despistados, que no, que no es una noticia "seria"). :D


Ya no quedan más fotos de gatitos para subir a Internet

Publicado el 8 de Marzo de 2011 por Kike García

Diversos expertos han alertado a empresas, usuarios y gobiernos de que en menos de 15 días ya no quedarán fotos nuevas de gatitos para subir a Internet. En la Red, donde ya hay más de 20 millones de fotografías de mininos haciendo cosas graciosas, se publican diariamente 2.000 fotos nuevas de gatos. Sin embargo, sólo se capturan 200 imágenes nuevas al día, por lo que el stock está a punto de agotarse. “Llevamos años publicando más fotos de las que hacemos, lo que no es sostenible a largo plazo. Lo que tenemos que hacer ahora es planificar medidas efectivas y solventes. Algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo”, declara marisakiss93, una internauta de 13 años experta en fotos de animales monos.

Según los expertos, sin fotos de gatitos la Red perdería atractivo para muchos usuarios. Ello tendría consecuencias económicas gravísimas a nivel global, especialmente para las operadoras de Internet. El interés por la Red, además, no puede mantenerse a largo plazo sólo con fotografías de bebés eructando o de perritos durmiéndose dado que el papel de los gatos resulta esencial como canalizador de la imaginería del internauta.

Durante un pleno del Consejo Asesor de Telecomunicaciones celebrado el jueves de la semana pasada en Madrid, la Asociación de Usuarios de Internet explicó al Gobierno la necesidad de adoptar un plan que garantice una gestión adecuada de las fotos de animalitos. “Por ejemplo, estableciendo límites o designando a un comité de expertos para que fije un número máximo de fotos de gatitos que puedan subirse a la Red al día, asegurando así un suministro continuado para mucho tiempo. Es necesario pensar a largo plazo”, explica un portavoz de la entidad.

Hace unas semanas, Vint Cerf, reconocido como uno de los padres de Internet, ya alertó a usuarios de todo el mundo de esta situación. “Todo en lo que trabajamos se irá al traste si los gobiernos no intentan controlar el uso indiscriminado de fotografías de gatitos”, dijo. Diversos movimientos a favor de la neutralidad de la Red, sin embargo, abogan por el intercambio libre de archivos -contengan o no imágenes de felinos-. No asumen, sin embargo, las graves consecuencias de su postura. “Quedan apenas 3.000 fotos inéditas. Intentemos que duren. No las publiquemos todas de golpe”, insiste Cerf.

Dolores Parmalat, portavoz de la protectora de animales PETA en España, ha enviado un comunicado a los medios para puntualizar que es inadmisible que Internet se sostenga toda en ella en “la pornografía insana” que conlleva ver fotografías de gatos. “En China son sacrificados 2.000 gatos diariamente porque no quedan bien en las fotos y en Occidente, donde son consumidas esas fotos, estamos dando la espalda a esta realidad”.

Internet y los felinos, año a año.

1969: Se ponen en funcionamiento los primeros nodos de ARPAnet en distintas universidades americanas. Se envía el primer retrato de un gato -un “british shorthair” llamado Muffin, mascota del Massachussets Instite of Techonology- de un ordenador a otro. Tarda tres días en llegar, dando como resultado una imagen muy primaria tal que así: >:-(

1972: Primera demostración pública de ARPAnet. Muffin se queda atascado en un condensador dando lugar a una escena muy graciosa. Para poder explicárselo a sus colegas de Stanford, los “padres de Internet” inventan el correo electrónico.

1974: Se publica el protocolo de Control de Transferencia (TCP: “Transfering Cats and Pussies”). Primera foto en la Red de un gato con obesidad mórbida.

1992: El CERN de Ginebra facilita el código para enlazar información hipertextual sobre la Red (Http) y se establece la primera red mundial (World Wide Web, WWW). La WWW es un conjunto de protocolos que permite, ya de forma sencilla, intercambiar enlaces a webs con fotos de gatos.

1995: Los estadounidenses se acostumbran a comprar “online” comida para gatos. Se establecen los primeros protocolos de pagos seguros. Nace Amazon.

2005: El vídeo de un gatito quedándose dormido sobre su plato de comida es comprimido en formato Flash y publicado en una web que permite a los usuarios intercambiar vídeos similares. Ha nacido YouTube.

2006: Un gato encima de un teclado deja un mensaje de 140 caracteres. Nace Twitter.

2010: Un trabajador pierde, de media, 7,2 horas semanales viendo fotos de gatitos en la Red.

2011: Tras la implantación de YouTube y la web 2.0, el intercambio de fotos y vídeos de gatos crece exponencialmente conduciendo Internet al colapso.

domingo, 6 de marzo de 2011

Botoncita y el baño

Anteayer bañamos a Botoncita, la enana recién llegada, y me quedé perpleja porque no dijo ni miau durante todo el baño. Debía de estar muy asustada la pobre, pero estuvo calladita tooodo el tiempo. Disfrutó mucho del secado delante de la estufa (sin secador), y más disfruté yo cuando vi que aquella pelotilla polvorienta y mugrosa se había convertido en un pompón sedoso al que daba gusto acariciar. Esa misma tarde la habíamos llevado al veterinario y le habíamos quitado allí una pedazo de garrapata más grande que ella, y que llevaba enganchada a su hijita garrapatita. Y tenía otra hija más, que apareció ayer en el pelo de Emilio tras perderse, probablemente, por la manta o la cestita de la gata. ¡Qué peligro!

La peque ya juega a todas horas y se nos acerca, aunque tímidamente. También está empezando a pedir caricias, le gustan mucho y ronronea cuando la tocamos. No le gusta mucho que la cojamos, pero se va acostumbrando poquito a poco. La pobre está aislada en la habitación y apenas tenemos tiempo para ella, pero hacemos lo que podemos para ir socializándola. Ojalá encuentre pronto una casa de acogida donde le puedan dedicar un poquito más de tiempo, o una adopción que la compense por lo mal que lo ha pasado hasta ahora.

Unas fotitos del juguetito de la casa, limpia y radiante:









Y un vídeo de la peque jugando :-)

Mi hermano también tiene una gatita negra

Esta es Coco, la gatita de mi hermano:





Coco apareció en la calle un día de lluvia, maullando de hambre y frío. Mi cuñada la vio y no pudo dejarla allí en la calle, sola, mojada y miserable, así que la subió para casa con la intención inicial de darle de comer y dejarla salir después. Pero ya no pudo echarla. :-)

Mi hermano no quería quedársela, así que me comprometí a quedármela yo, que en aquel momento estaba buscando una Yang para Yin (aún teníamos sólo un gato). Pero, para cuando me la iban a dar (tras vacunas, esterilizaciones, y encontrar una fecha adecuada para el traslado Asturias-Castellón), mi hermano ya se había encariñado con ella y decidieron quedársela. Así que yo me busqué otra Yang, que es esta preciosidad que tengo en casa, y ellos se quedaron con Coco, que es una hermosura también. ¿A que sí?

Y mi hermana también tiene una gatita negra, esa os la pondré otro día, cuando me pase fotos. Veréis qué belleza, es tremenda.

Y también me han escrito del blog Gatos-Gatunos (ver los enlaces) para contarme que también tienen un gato negro precioso, llamado Sagu. Me dicen: "En la protectora le llamaron 'Pantera' pero más bien era 'Pelotilla Negra Asustada'. Ahora es un panterota supermimosa". Entrad en su blog para leer sus aventuras, es muy divertido. :-)

¡Besos!

jueves, 3 de marzo de 2011

Debajo un Botón ton ton

Estos días han transcurrido con tranquilidad: Susto está felizmente acogido en Barcelona, Sorpresa juega feliz con Yin y con Yang (¡sí, también con Yang!) mientras espera su hogar definitivo y nosotros seguimos alimentando a los callejeritos. Por la zona sólo quedan ahora dos gatas adultas, Botón (el macho adulto que las preña a todas, el bandido) y una cachorrita de unos cuatro meses que vivía en un solar y que presuponemos hija de Botón (es idéntica a él).

Ayer, Emilio bajó la comida para los cuatro. Bajaba con la ilusión de los últimos días, nacida de ver que la cachorrita cada vez se iba dejando acariciar más, y llevaba varios días saludándole con potentes maullidos cuando lo veía aparecer. Ayer no fue diferente: oí los maullidos desde mi ventana. Él le puso carne de lata y ella empezó a comer, feliz. Él se puso a acariciarla por el lomo, por la cabeza, por la barriga... caramba, qué fácil sería cogerla, pensó. Y la cogió, levantándola por la barriguita. Al principio ella debió de quedarse en estado de shock, sin saber muy bien qué pasaba, porque Emilio asegura que al principio no se movió mucho. Pero luego, con el ruido de la bolsa de plástico al caminar y supongo que también con el vaivén de los pasos, reaccionó y empezó a escurrirse por aquí y por allá. Por suerte, el portal está cerca y, cuando por fin consiguió escaparse y dar con sus huesos en el suelo, Emilio ya estaba subiendo por las escaleras de casa. La cogió y de nuevo se le escurrió. La tercera vez fue la vencida y consiguió llegar a la puerta de casa y llamar al timbre como un desesperado. Abrí yo, con cara de sorpresa (normalmente abre con llave, no llama, y menos con tanta insistencia), y con la mirada me indica que tiene algo bajo el brazo, y yo miro y veo una cabecita redonda que me mira con cara de miedo.



La pusimos en "la habitación de los invitados", como a todos los gatos recién llegados (salvo a Esme, que cuando llegó daba tanta pena que la pusimos directamente en el patio, aprovechando que era agosto). Le pusimos los comederos (pienso y latita), cestita, mantita, bebedero... y pese a su miedo, no pudo resistirse al jamón York, y cuando encontró el bebedero, tras el susto inicial de meter la nariz en el agua porque no la vio, se puso a beber como posesa, y bebió largo rato. Siempre nos ha intrigado dónde conseguía el agua en el solar en el que vivía, ¿algún vecino? ¿Alguna cañería rota? ¿Algún charco imperecedero? No lo sabemos, pero vino sedienta, la pobre.

Aún tenía mucho miedo de nosotros, nos bufaba e intentaba esconderse por los rincones de la habitación, pero nosotros la cogíamos y la acariciábamos para enseñarle que el miedo era innecesario y que no le pasaría nada estando en nuestras manos. Tras comer un poquito, la dejamos descansar, y no dijo ni miau en toda la noche.

A lo largo del día de hoy la hemos visitado varias veces en su habitación. Sigue asustada, pero cada vez menos, y en cuanto la acariciamos un poco ronronea como una locomotora. Nuestros gatos sienten curiosidad por la nueva inquilina, y la han ido a ver a través del cristal de la puerta del balcón. Yang estuvo allí largo rato, y un poco más y consigue colarse, pues la muy bandida sabe abrir puertas correderas. Yin también fue a saludar, y Sorpresa, que hace todo lo que hace Yin, también se acercó, expresando su inquietud con maullidos cortos y variopintos. Durante unos minutos les dejé olisquear la habitación mientras sostenía a la peque en brazos. Ella estuvo intranquila todo el rato, viendo a los otros gatos por la habitación, pero se tranquilizó de nuevo cuando salieron.

Hoy ha comido y ha utilizado la bandeja cubierta (sin puerta) casi normalmente, aunque tiende a esconderse todavía por los rincones. Cada vez que voy, la saco, para que compruebe que todo lo que obtiene de nosotros son caricias y que no hay nada que temer. Hay quien prefiere no forzarles. Yo no lo haría si sintieran pánico o agresividad o nunca hubieran tenido trato con humanos o hubieran sido maltratados; pero cuando sólo es un poco de miedo por el cambio calle-casa y ya han recibido caricias con gusto en otras ocasiones, sí que soy partidaria de cogerles y acariciarles a su pesar, para ahorrarles el tiempo de darse cuenta por sí mismos de que no pasa nada si se nos acercan. Hasta ahora me ha dado buenos resultados. De hecho, esta tarde la peque ya está mucho más accesible que ayer.

En el veterinario hemos comprado comida para peques y una pipeta para desparasitar a la gatita, que ya le hemos puesto sin niguna complicación. Está muy delgada, se le notan las costillas bajo la piel. Está sucia y asustada, pero con algunos cuidados se pondrá preciosa. En cuanto podamos la vacunaremos y luego sólo nos quedará esperar a que le salga una acogida, una adopción, o a que crezca y se haga amiguita de nuestros monstruítos, o hasta que se haga "demasiado" amiguita y haya que esterilizarla. :-) La lástima es que creo que, después de los gatos negros, los blancos y negros son los menos populares, pero no importa. A esta gatita ya le ha tocado la lotería y hoy, día lluvioso y frío, ya no tiene que estar a la intemperie congelándose, y si todo sale como esperamos (que aparezca una buena familia para ella que jamás la abandone) ya nunca lo estará.

Para difundirla, la he llamado Botoncita, porque tiene la naricita negra y parece un botón en medio de su hocico blanco. Su padre se llama Botón por lo mismo, se parecen mucho. Emilio dice que Botoncita es un nombre horrible, pero bueno, el nombre puede cambiarse, no me preocupa demasiado. :D

Os dejo una fotos de Botoncita, tomadas en su segundo día en casa. Es muy pequeña de tamaño, sólo tiene cuatro mesecitos. Es un bebé, la pobre.







sábado, 26 de febrero de 2011

¡Hoy hemos dado un Susto!

Así que el pobre Susto se ha pasado casi una hora histérico maullando y dando saltos dentro del transportín, tratando de esconderse debajo del empapador que le habíamos preparado dentro, mordiendo barrotes de hierro y plástico tratando de escapar. En uno de esos arrebatos le ha hecho un pequeño arañazo a Marta.

Después ha empezado a admitir algunas caricias, y durante el resto de las tres horas de viaje hasta Barcelona, básicamente se ha quedado sopa recibiéndolas y demandándolas, maullando desconsolado cuando dejaba de recibirlas. Pasó de estar jadeando por hiperventilación a dormirse en el transportín. ¡Ése es nuestro Susto! Como hemos llevado unas cuantas barritas de chuches, Marta le dio un par (cuando ya estaba más tranquilo), y las devoró de buena gana, al igual que algo de atún con tomate de nuestros bocadillos en la parada para comer.

Al llegar a Barcelona y sacar de nuevo el transportín, Susto se puso de nuevo a cien, maullando sin parar (cada pequeño cambio estos días va a ser un estrés para él), hasta que lo metimos en la preciosa habitación que Cris le había destinado, y al igual que el primer día, lo sacamos del transportín y "le forzamos" a tranquilizarse, mediante una sesión de caricias y mimitos.

Cuando lo vimos suficientemente tranquilo, le dejamos allí un rato y entramos en el comedor para charlar un rato con sus nuevos acogientes y conocer al resto de fauna de la casa. ¡Había cinco perros y dos gatos, y todos se llevaban estupendamente! Para mí fue una pasada pasar a acariciar de un labrador a un galgo (debería hablar en femenino), a una gata y a una semiboxer, y vuelta a empezar, todo eso mientras charlábamos muy distendidamente con Cris y sus encantadores amigos, que además nos invitaron a un bizcocho que, para ser el primer intento, le salió estupendamente al cocinero.

Las dos horas hablando de lo humano y lo divino (o lo perruno y lo gatuno) se me pasaron volando, y antes de darme cuenta había anochecido y se acercaba el momento de regresar con nuestra propia manada. Nos despedimos de Susto, que había encontrado un puesto de vigilancia en lo alto de un colchón antiguo apoyado contra una pared que podrá usar de rascador. Lo abdujimos momentáneamente de allí para darle unos últimos mimos antes de irnos y dejar a estos ángeles de la guarda con un buen Susto en el cuerpo. ¡Esperamos que nos cuenten sus nuevas andanzas, y su rebautismo (tanto de nombre como de colegas de vida)!

Francamente, lo hemos pasado muy bien hoy, muchísimas gracias por vuestra hospitalidad. Como conclusión y mensaje para Yolanda, la amiga de Cris: Día de despedidas, pero a la vez, día de conocer a gente interesantísima y de asimilar que es el comienzo de una nueva vida mejor para Susto. Al igual que ahora Castellón es Zapas para nosotros, o Tarragona/Lleida es Esme, o Vitoria es Yang, Barcelona es Susto. Duele, pero a diferencia de los dolores amargos, éste es un dolor dulce, porque sabes que ese pequeño bribón está en mejores manos, y porque no sólo no has perdido un gato, sino ganado una casa para él, y unos nuevos amigos, humanos y animales. Y, de premio, un hueco para el que esté por llegar, el que hará que se reinicie la rueda. ¡Merece la pena!