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sábado, 14 de mayo de 2011

Tontín, día "el día que sea hoy".

Tontín lleva todo el día acurrucado en el huequecito de la base de nuestro rascador pequeño. Está tranquilo allí, calentito, refugiado para lanzarle un zarpazo a Yin si se acerca más de lo que quiere. Y Yin poco a poco se va acostumbrando a que no puede estar todo el día detrás de él, así que las cosas se normalizarán solitas poco a poco.

Las buenas noticias: está dado de alta ya de la esterilización, la herida está perfecta, y además definitivamente ha resultado negativo a inmuno y PIF (tenía las pruebas "rápidas" hechas, pero siempre preferimos hacer las de laboratorio a la hora de entregar en adopción a los monstruitos).

Se sigue portando superbien, y como aún no se atreve mucho a aparecer por aquí, es como si no estuviera. Otras veces, viene y se tumba en la banqueta del teclado eléctrico que tenemos (el sitio favorito de Zapatitos), y allí se pasa las horas hasta que Yin le toca los bigotes.

Creo que ya podemos decir oficialmente que ¡Tontín está listo para ser adoptado por la familia que se atreva a tener al gato más bueno y agradecido del mundo!

martes, 10 de mayo de 2011

Tontín, día 10

Por las tardes, libertad condicional. Vamos a empezar con la rutina de dejar salir a Tontín a tiempo parcial para que enrede por toda la casa y vaya teniendo "encontronazos" controlados con mis gatos. Por de pronto, mantengo las distancias a menos que oiga que la cosa empieza a tomar un cariz medianamente serio, pero en toda la tarde apenas he oído un par de bufidos fuera de los decibelios estándar (y de los otros, no más de tres o cuatro, casi todos de Yang) y un amago de "abofetearse" con más bien poco énfasis.

He separado a los gatos un poquito (un cuarto de hora o así) cuando ha habido alguno de estos rifirrafes, y al volverles a abrir, es casi como un "reset" al ordenador: aquí no ha pasado nada, sigan circulando.

Todo sería más fácil seguramente si Yin no fuera tan "tocapelotas" y se pasara toooooodo el tiempo detrás de Tontín. Tontín es muy bueno, pero tiene sus límites, y acaba hasta las narices de que no le deje tranquilo, con lo que se va alterando cada vez más. Como le dé por correr, la hemos fastidiado: Yin saldrá detrás de él a la velocidad del rayo con la intención de darle un buen mordisco en las cachas (jugando, claro). Y eso Tontín aún no lo tiene nada claro.

He encontrado el truco (ayer, para ser exactos) para limpiarle fácilmente la herida de la esterilización. Como cuando le rasco la parte de la espalda más cercana al culete lo levanta en pompa, me coloco delante de él y le rasco. En cuanto levanta el culete, con la otra mano le froto la gasa humedecida en Eqmina (con cariño) y él se mueve un poco adelante o hacia los lados, pero nada que evite que le siga acariciando con una mano y frotándole con la otra una docena de veces, tras lo cual doy por finalizada la sesión y le sigo acariciando un rato más, ya sin tocarle los... bigotes.

Esta tarde me ha sorprendido ver a Yang saltando en un sofá como una posesa sobre Yin y dándole un buen mordisco en la cacha (también jugando), para luego salir escopetada y que Yin la persiga. ¡Cómo se pone las pilas cuando quiere!

Echamos mucho de menos a Marta. A ver cuándo puede conocer a nuestra nueva estrella invitada.

lunes, 9 de mayo de 2011

Tontín, día 9

Revisión, guay. Premio, un poquitín más de libertad para Tontín.

Como de costumbre, ha estado supermanso pese a todas las perrerías (o gaterías) que le hemos hecho para mirar aquí y allá y asegurarnos de que todo estaba en regla. En los trayectos no se queja ni un poquito al ir en transportín (y eso que en el coche me dio una lata...). Todos los veterinarios están encantados con él. Como dice nuestro querido comentarista, habría que llamarle "buenín".

Esta vez, en casa, le he dejado bastante más cancha que ayer. Libertad condicional (a condición de que no hubiera ningún altercado) que han respetado perfectamente (los bufidos ocasionales son delitos menores y no cuentan mientras no vayan a más) durante un buen rato; Tontín merodeando por la casa, Yin siguiéndole allá a donde fuera. Yang calculando el lugar más alejado de ellos dos para quedarse por allí tranquila. Tontín sale hacia otro lado, Yin le sigue, Yang cambia de habitación. Tontín se para, Yin lo huele, Yang... ¿dónde está Yang? Tontín bufa a Yin, Yin se tumba en el suelo a su lado. Yang sigue sin dar señales de vida. Tontín reanuda su marcha, Yin vuelve a ser su estela, Yang sale de la otra punta de la casa y vuelve a donde estaba antes de que vinieran a molestar. Al cruzarse, ella le bufa y él se espanta un poco y da un rodeo para no cruzársela. Menuda es la Yang...

Luego un rato de tranquilidad. ¿Dónde estarán? Voy a echar un ojo. La puerta del armario estaba un pelín entreabierta (ayer intentó abrirla, pero no se aclara; haciendo cosas raras con el cuerpo es posible que la haya conseguido abrir si estaba una pizca abierta). Abro el armario y, efectivamente, en el "santuario de los gatos" (creo que todos los gatitos que han pasado por casa han estado alguna vez allí), sobre una pila de jerséis calentitos de Marta, yace el cuerpo tranquilo de Tontín, hoy con unos ojos más abiertos que de costumbre, enseñando su precioso color verde con algunas perlas más azuladas. Yin estaba tumbado bajo la cama. Tontín sale del armario, molesto por mi intrusión y quejándose con un dulcísimo "miauwauwau" (¿en qué dialecto habla?) y Yin reemprende la persecución.

Y así durante una hora y pico.

Luego un enorme "catacroc", y Yin saliendo disparado de la habitación de la cuarentena. El tío se ha subido al planchero (por lo general deliberadamente llena de trastos para que nadie ose subirse, pero esta vez aderezado con la propia plancha, que normalmente está en la cama de la cuarentena pero al cambiar las mantas la dejé allí por despiste), la ha desestabilizado y ha tirado planchero, plancha, trastos y un caballete que estaba apoyado contra la pared detrás del planchero. Tontín ha salido disparado detrás de Yin en cuanto he entrado al cuarto.

He ordenado un poco el tema, dejando la plancha en la cama, y estos han seguido con su historia. Yin dormirá genial hoy (lleva durmiendo conmigo desde que se fueron Sorpre y Botón, formando una diagonal perfecta en la cama con la posición de Yang; ella a mis pies, Yin donde iría la cabecita ausente de Marta).

Luego he vuelto oír bufar a Tontín. He ido a ver qué pasaba (aunque me lo imaginaba) y estaba Yin intentando olerle hasta el DNI si tuviera. He cogido a Tontín en brazos y me lo he traído al regazo delante del ordenador, acariciándole. En menos de medio minuto ya tenía a Yin incordiando, y luego se ha sumado Yang. Yang ha llegado, le ha mirado (Tontín tenía su cara bajo mi brazo, sin poder ver nada), se ha puesto de puntillas para olerle, ha vuelto a bajar y le ha bufado como si fuera una cobra real. Ahí Tontín se ha puesto nervioso, girándose para verla, devolviéndole el bufido ("¡Eso lo serás tú!") y ha empezado a moverse inquieto. Momento en el que he decidido que bastantes experiencias paranormales por hoy. De vuelta a la cuarentena, y mañana más (o esta noche antes de acostarnos, pero un poquito sólo, mientras reparto comida).

Hay fotos y vídeos a porrillo, a ver cuándo me puede echar Marta una mano con estos y con los que tenemos atrasados y vamos completando el puzzle.

domingo, 8 de mayo de 2011

Tontín, día 8

Nuestro chico es un campeón y hoy no había el menor rastro de parásitos o restos por ningún lado. Si la pastilla ha hecho su efecto, la tenia se habrá convertido en un guiñapo que habrá expulsado con las heces.

Lo que sí le he notado es la zona donde le pusimos la pipeta casi calva y con algunos arañazos superficiales. Es posible que sea un efecto secundario de la pipeta, o también puede que me haya pasado con el furmi...

Sobre las curas, es impresionante que Tontín se me haga un ovillo en el regazo y se quede dormido con mi mano puesta en sus innombrables. Lo que más me gusta de este gato es que se nota que disfruta echándose una siesta a tu lado, y se ovilla y desovilla intentando tocar cuanto más área de ti le sea posible.

Como todos han sido muy buenos chicos y se han portado requetebién (y después de repasar la seguridad parasitaria de la zona) he dejado pasar a Yin y a Yang y salir a Tontín. Éste ha curioseado cada rincón de la casa con tranquilidad y parsimonia. Bueno, al menos hasta que llegaba Yin a olerle, que está flipado y no para de perseguirle. Como de costumbre, Yang le ha bufado y Tontín bufó un poco a Yin. Pero después de esos bufidos, el mundo sigue girando (Yang se va cuando le chisto, y Yin... ignora a Tontín y se tumba a su lado). Hay varios vídeos y fotos, a ver cuándo podemos añadirlas.

De momento, todo va sobre ruedas. Mañana, revisión en el vete. Si todo va bien, a partir de mañana iré dejándolos juntos durante toda la tarde (mientras yo estoy en casa), y el fin de semana que viene empezaremos con los días completos. Las noches completas... dependerá de lo que pase con los días completos.

sábado, 7 de mayo de 2011

Tontín, día 7

"No me mires así, que igual te voy a hacer las curas"
Tontín tiene tenias. Decidlo rápido tres veces seguidas.

Este mediodía, justo cuando le intentaba dar el último cuarto de calmante (digo intentar porque me cuesta lo suyo, y eso que es un trocito de pastilla ínfimo) le he revisado la herida antes de limpiársela con eqmina y gasas, y he visto el bucólico cuadro de un gusano como de un centímetro cayendo hacia la herida y de otro de dos y medio asomado en el recto. Un gusano blanco y ondulante. Perfecto para la hora de la comida, mmm.

He ido a toda prisa a por la gasa y la eqmina (un betadine para gatos, bueno, inicialmente para caballos pero que sirve para otros muchos animales) y, al volver, ya no estaban ninguno de los dos (probablemente Tontín se los haya vuelto a comer o, en alguno de los intentos de huida para que no le diera la pastilla, los perdió por el camino, o se le reintrodujeron en el ano y estaban intentando entrar en vez de salir). La mantita azul que me prestaron en la veterinaria tenía como tres o cuatro granitos de arroz (al ser la manta azul, destacaban muchísimo; con una de nuestras mantas naranja, no me habría dado cuenta). Aproveché que aún no habían cerrado la clínica para preguntar qué hacía, y me dieron luz verde para darle la pastilla antiparásitos (sólo le pusimos la pipeta antes de la operación para no abusar de químicos en su cuerpo e íbamos a esperar hasta el lunes para la pastilla) y me han dicho que en principio no hay nada de lo que preocuparse con respecto a que estén cerca de la herida.

Después de 15 minutos de googlear (en inglés, porque buscando "tenia gato" en castellano aparecen miles de entradas en los que han escrito mal "tenía gato", algo muy común) ya me hecho una composición bastante clara del asunto de las tenias, un parásito que vive en el intestino de ciertos animales y que en el caso de los gatos, requiere de que éste se haya comido previamente una pulga que a su vez se hubiera alimentado de huevos de tenia. Luego va soltando "eslabones" de su cuerpo que son como granos amarillos de arroz que van cargados de huevos, que al salir del culo del animal cerrarán el ciclo de la infección. Vamos, que la buena noticia es que los huevos que haya podido dejar por ahí (aunque he limpiado a conciencia, sobre todo el pelaje del gato y la zona perianal, y seguiré haciéndolo hasta que no quede rastro) al parecer no les contagian si son comidos directamente (en resumen, necesitan de la protección del cuerpo de la pulga para superar el ácido estomacal), pero la mala noticia es que podría tener pulgas, aunque no las hemos detectado ni los excrementos oscuros que suelen dejar. Quizá fuera antes de llegar de la veterinaria de Valencia a casa de su acogida, perdiéndolas cuando lo bañaron por haberle dejado demasiado tiempo en la veterinaria dentro del transportín y devolvérselo, hablando en plata, bañado en sus propios excrementos.

Así que le he dado la otra pastilla (ésta vez ya voy cogiendo el truco de ponerlo panza arriba, hacer que abra la boca y dejarle caer la pastilla directamente en su garganta) y hacia el viernes me comentó el veterinario que habrá que repetir para asegurarse.

Justamente esta mañana había dejado pasar a Yin y a Yang un poquito para que fueran haciéndose al olor de Tontín. Supongo y espero que no les pasará nada por lo ya comentado y porque anteayer les puse la pipeta a todos y ayer ellos se tomaron la pastilla. Pero para la próxima, tomo nota de que no es buena idea romper la cuarentena con un gato callejero.

Aparte de eso, Tontín está muy bien. La herida está perfectamente cerrada, ni siquiera mancha apenas la gasa al limpiarle, y él está muy tranquilo como siempre (por cierto, las tenias no son a priori muy perjudiciales para ellos, pero puede ocasionar letargo, depresión, irascibilidad, irritabilidad de colon y, en casos extremos, delgadez y anemia). A pesar de las tropelerías que me ha tocado hacerle para darle las pastillas y hacerle las curas, él se sigue arrimando una y otra vez y hasta me enseña la tripita cuando llevo un rato acariciándole y de repente dejo de hacerlo por alguna razón, animándome a que siga.

Es un amorzote, estoy deseando que puedan estar juntos. Yang sigue bufándole y a Yin le ha gruñido un poquito, pero todo se queda en palabras y todos están muy curiosos acerca de la otra parte.

viernes, 6 de mayo de 2011

Tontín, día 6

Pues ha ido todo muy bien. Las enormes razones que hacían necesaria la esterilización de Tontín han sido neutralizadas. He ido a la una y media a preguntar por él y, como ya estaba bastante espabilado, me han dejado traérmelo a casa.

Ahora empieza el ritual "toma la pastilla/te limpio los huevines" durante tres o cuatro días cada ocho horas (la pastilla sólo hasta mañana por la tarde), y el lunes toca revisión oval.

He puesto el cuarto de cuarentena patas arriba para que el susodicho no se subiera a la cama haciendo sobreesfuerzos, pero en un ratito que me lo he dejado solo, he visto que el condenado se había subido a los colchones que había dejado tumbados contra la pared. Total, que para que no saltara medio metro, va y salta uno. Así que al final he dejado la cama como estaba y he añadido el rascador al lado para que le haga las veces de escalera y no tenga que esforzarse si quiere subir. Normalmente lo dejamos todo a ras de suelo, pero como no me esperaba traérmelo tan pronto, había aprovechado para poner a lavar la manta y la colcha-empapador que tenemos expresamente por los gatos (es un piso de alquiler, no queremos que estropeen nada) y no se ha secado a tiempo.

Hay vídeo de cuando lo he traído a casa, está mucho menos borrachín que nuestros otros esterilizados, pero hizo algo divertido cuando no le hacía caso: se tumbaba boca abajo en el suelo y se frotaba la espalda contra él. También está grabado :) Mañana o pasado pondremos imágenes en todas estas entradas.

Al final, entre operación y cuidados ha costado 150€. No le encontraron nada más en la patita que la inflamación que ya conté ayer, así que a partir del lunes veremos cómo enfocamos ese problema, y cruzaremos los dedos para que no sea una inflamación crónica por una rotura de huesecillos mal soldada o algo por el estilo.

Gracias a todos por preocuparos por él. ¡Lametoncetes de su parte!

Añado el vídeo:


jueves, 5 de mayo de 2011

Tontín, día 5

De vuelta de la clínica veterinaria, un poco más tranquilo. En la pata le han detectado una inflamación cerca de la almohadilla, que tratarán con antiinflamatorios (los mismos que le servirán como anestésico tras la esterilización). Hemos comenzado con su desparasitación, y por las referencias que di (esta mañana ya no lo tenía), lo del culete podría ser una tenia (que, según me contaron, suelen comerse al limpiarse, de forma que se retroalimenta la infección). La desparasitación acabará con esto, en caso de ser este tipo de parásitos.

Pesa 4'5Kg, y es manso como él solito. No soltó ni un maullidito de camino al veterinario (en comparación con tooooooodos los demás que hemos tenido, que no han dejado de maullar), y allí se mostró muy tranquilo y curioso. Por los dientes, no parece ser muy adulto (más bien tirando a joven), y tiene un buen par de razones para ser esterilizado (tres, contando la glándula del rabo, que tiene hinchadísima). No tiene fiebre, la auscultación sale perfecta... así que mañana por la mañana, chinlú, chinagua y chinná, lo llevamos a esterilizar. Dentro de un par de semanas pensaremos en las vacunas.

Yin ya no soporta no poder entrar al cuarto a verle (a veces parece que tengo tres gatos fuera, de lo rápido que es en pasar del balcón a la puerta cuando ve que estoy saliendo del cuarto), y Tontín está cada vez más curiosón con respecto a la puerta de salida. Ésa suele ser la señal de que empiezan a estar preparados para empezar a juntarlos... aunque van a tener que esperar unos cinco días más, hasta que Tontín esté completamente recuperado de la operación.

De paso miraré a ver si me dan algo para la faringitis de caballo que tengo...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Tontín, día 4

Hoy he podido pedir hora para el veterinario. Mañana por la tarde llevaré a Tontín a que le hagan una buena revisión, y pasado mañana si todo va bien, se queda sin gónadas masculinas.

Estoy algo preocupado, porque aparte de no estar desparasitado ni vacunado, lo que tuviera en la pata le sigue molestando, y lo veo bastante apagado en general (es muy tranquilote y quizá sólo es que es viejito, realmente tampoco sé la edad y espero averiguarla mañana). Además, tiene una especie de verruga extraña justo en la junta del ano (¿quizá sea una garrapata? No tengo mucha experiencia en parásitos). Por si acaso, he sido más precavido en lo relacionado con dejar que Yin se cuele, y me he limitado a darle mimitos a Tontín, que basta con sentarse a su lado para que se acerque a hacerse un ovillo sobre tus piernas y ponerse a dormir ronroneando mientras lo acarician. Es un gato verdaderamente manso (y espero que no sea por estar enfermito o algo).

Había hecho alguna foto para tratar de ver mejor lo del culete, pero han salido muy mal y no se ve nada (no le gusta que le suban el rabo y se inquieta, aunque no hace nada más). Cada vez que voy a verle está acostado en el mismo transportín en el que lo traje. Teniendo la cama al lado, con una cestita, ¡parece que prefiere los colchones duros! O igual no quiere tener que tirarse de lo alto de la cama por la pata, quién sabe.

En fin... mañana os contaré.

domingo, 1 de mayo de 2011

Yang, Yin y Tontín

Tontín se ganó su nombre a pulso por ser un callejerito de un barrio chungo de Valencia que, pese a haberle corrido a escobazos de varias casas y a patadas por varias calles, sigue acercándose a los desconocidos en busca de mimos.




Es negro y blanco, y tiene un tamaño y peso muy similar a los de Yin, aunque a primera vista da la sensación de tener una cabeza bastante más grande; si a Yin lo llamamos cariñosamente "caragalleta", por tener un cabezón redondo y grande, Tontín le supera con una cara ancha que le da un aspecto de tiburón martillo gatuno (quizá potenciado por tener parte del pelaje del cuello rapado para las pruebas de inmuno, a las que ha dado negativo).

Buscamos a Tontín porque necesitábamos un gato de acogida que llenara el hueco dejado por Sorpre y Botón en nuestros corazones y en la rutina diaria de Yin, que lleva desazonado desde su partida. Por tanto, el candidato ideal era un macho esterilizado medianamente joven y juguetón. Supuestamente, recibiríamos a Tontín esterilizado, pero no sabemos muy bien cuál ha sido el problema o confusión con la protectora de Valencia que gestionó la acogida para que no se cumplieran los términos. Como extra, parece que el gato recibió algún golpe en la patita por el que lo llevaron al veterinario, pero según nos comentó su última casa de acogida, ayer volvía a renquear de la misma pata. Lo tendremos vigilado.

Obviamente, no nos es un problema (más allá del económico, que no es que estemos precisamente boyantes) el esterilizar nosotros mismo a Tontín, pero hubiéramos preferido haberlo sabido antes de traerlo, porque en una casa donde hay más gatos adultos, el introducir a un esterilizado supone un punto extra de imprevisibilidad en cuanto a sus comportamientos (sobre todo de marcaje, pero también de interacción entre ellos), además de que no estoy preparado con comida que no fuera para gatos esterilizados. Por de pronto, Yang bufa y gruñe a todo lo que huela a él (incluso me llegó a atacar los zapatos el primer día tras dejar el transportín y salir del cuarto).

En general, Tontín no tuvo una gran acogida en casa (que es lo que suele pasar, así que todo va según lo usual en el ritual de presentaciones): dejé el transportín en el suelo de su cuartito de cuarentena (donde va a tener que quedarse hasta que lo esterilicemos y tenga su alta) y acudieron Yin y Yang que ya estaban detrás de mí desde que crucé el portal. Tontín se replegó al fondo del transportín y empezó a bufarles. Yin acercaba una patita hasta la reja del transportín, pero Yang mantenía más la distancia y se sumaba a los gruñidos y bufidos. Subiremos un vídeo dentro de unos días, puede ser una buena ocasión para documentar el proceso de presentación entre gatos y demostrar que, con algo de paciencia antes de juntarlos, incluso una situación tan aparentemente complicada se torna en una amistad fantástica.

Luego les saqué de la habitación y dejé salir a Tontín. Entre el viaje y el cambio de aires, los gatos se estresan muchísimo, así que el hecho de que aún con todo no se escondiera inmediatamente y se dejara incluso acariciar dice mucho en favor de su carácter dócil. Lo subí a la cama, cogí el Furminator y le di bastantes pasadas para acariciarle-quitarle pelos (todos los gatos que hemos tenido acaban adorando el Furminator). No tardó nada en comenzar a ronronear, incluso con su inquietud. Saqué una bola de pelo enorme, del tamaño de mis dos puños juntos, y luego traté de cortarle las uñas (durante el viaje, alargó una pata por la reja del transportín hasta mi mano, en el cambio de marchas, para que le acariciara, y sólo con el contacto con sus uñas me hice cuatro bonitos cortes en la mano: ¡Veterinarios del mundo, cortadle las uñas a los gatos de las protectoras cuando los tengáis a mano, porelamordedios!). Digo "traté" porque, bien porque le toqué algún lugar de la pata que pudiera hacerle daño, bien por el exceso de acumulación de estrés, me dio un "toque" con los dientes (un amago de mordisco que no pasó de un arañacito en un dedo) y salió disparado a esconderse bajo la cama.

Salí para dejarle tranquilo un rato, y media hora después estaba como si nada hubiera pasado, ronroneando con las caricias, aunque aún bastante inquieto.

Esta mañana (más bien mediodía, me acosté muy tarde y me levanté ídem) volví a entrar con el Furminator, las tijeras, la Muy Interesante y el móvil, dispuesto a hacerle un "servicio completo" de puesta a punto. Al principio Tontín se había escondido, pero sin más que quedarme rondando un poco por su comedero, salió para que le acariciara. Le cogí, lo subí a la cama y le di una segunda pasada de Furminator que aceptó encantado. Otros dos puños de pelo después, me subí a la cama con él, lo tumbé en mi regazo y allí quedó, quietecito y feliz mientras le acariciaba.

Llegó el punto en el que se reacomodó para quedarse sopa (estamos hablando de un gato adulto con menos de una hora seguida de contacto conmigo, es muy poco común), hasta un nivel tal, que pude cortarle las uñas sin problemas.

Cuando salí del cuarto un buen rato después, mis gatos (que habían estado haciendo de espectadores desde el balcón, al otro lado de la puerta de cristal, con Yin maullando sin parar) se acercaron a mi bata y empezaron a olerla con mucho detenimiento. Yin pareció conforme en unos segundos, pero Yang continuó durante varios minutos (cerca de seis) repasando cada parte de la bata, bufando e incluso gruñéndome en algunos momentos. Yang siempre ha sido mucho más reacia a gatos foráneos, pero estoy seguro de que el hecho de que no esté esterilizado es un factor extraordinario de "puesta en guardia" para ella.

Ahora duermen todos plácidamente, así que no habléis muy alto. Mañana pediré hora a nuestros superveterinarios de confianza para esterilizarlo (veremos cómo de partidario es Tontín a que un desconocido le toque los huevines para hacerle las curas) y de paso que le revisen si puede tener algún corte o astilla en las patas que pudiera producir el problema de cojera (aunque no lo he visto caminar lo suficiente como para detectarlo por mí mismo).

P.D.: Sorpre y Botón están encantados con su nueva casa a juzgar por fotos y vídeos, y sus dueños comparten el entusiasmo con ellos. ¡Nos alegramos infinitamente por los cuatr... cinco!

viernes, 15 de octubre de 2010

Esmeralda, recuperada

¡Esmeralda ya ha sido dada de alta por el veterinario! Su tripita ya está casi completamente cerrada, le queda una pizquita que ya no merece más que un poquito de atención, limpiarla a diario hasta que se le quite una pequeña costrita que aún le queda (y que no debería estar ahí) y lista. Ella está feliz, ¡por fin no más redecilla de esa tan molesta! Mirad qué carita:



Esta gatita es sencillamente adorable. Cuando la miro, no me puedo creer que hace tan sólo dos meses estuviera en la calle, a merced de tantos peligros, muy desmejorada, delgadita, sucia, triste, suplicando comida con aquella carita...



Es tan agradecida que hasta te abraza cuando la acercas a tu cuello, te pone las patitas en torno a él y aprieta sin sacar las uñitas. Hoy incluso también me ha dado un minimordisquito cariñoso en el cuello, sin hacerme el menor daño y sin sacar las uñas ni nada.



No tira nada de la casa, no sabe abrir puertas, es tan vulnerable y dulce... Su adoptante, que ya la tiene reservada desde hace semanas, va a ser muy afortunada de tenerla, y nosotros la vamos a echar mucho de menos.

Ahora que ya le queda poco con nosotros y que ya está recuperada de la operación, espero verla jugar mucho, engordar un poquito, aprender a usar el arenero cerrado... y hacerse toda una señorita "del hogar". Atrás quedaron los días penosos en la calle, mi niña.

jueves, 7 de octubre de 2010

Poquito a poquito

La tripita de Esmeralda va evolucionando despacio. Se le ha inflamado un poco, así que los veterinarios la están revisando cada dos días, ya que hay peligro de hernia en la sutura. La tenemos confinadita en la habitación para que se mueva lo menos posible y la recuperación vaya viento en popa. Nos da un poquito de pena tenerla allí sola, pero me daría mucha más pena tener que volver a abrirle la barriguilla. Así que a convalecer como una buena paciente. Lo cierto es que es una gatita increíblemente buena y adorable.

Me he pasado a verla ahora y me la he encontrado así:

viernes, 1 de octubre de 2010

Esmeralda convaleciente

Pues sí, la niña convalece, pero ¡vaya forma de convalecer! No para quieta. Su barriguita ahora mismo está así:


Y mirad qué carita de buena:


En principio, no habría motivo para tenerla encerrada en una habitación, pero es que la niña se comporta así:



Y claro, no puede ser que haga tanto el cabra con semejante herida aún abierta, así que a vigilarla de cerca para que se porte bien.

No se ve bien la camiseta/redecilla que lleva, pero la tiene hecha trizas de darle tirones. Menos mal que ahora mismo tenemos cita con el veterinario y nos la va a cambiar.

martes, 28 de septiembre de 2010

Esmeralda, esterilizada

Hoy Esme ha sido esterilizada. La llevé al veterinario por la mañana, la dejé allí tras firmar la autorización para la operación, y a mediodía me pasé por allí a preguntar qué tal había ido. Me dijeron que todo había ido estupendamente, que estaba dormidita y que volviese a eso de las seis a recogerla. Así que a las seis fuimos Emilio y yo.

La encontramos muy tranquila. Zapatitos, en su día, estuvo bastante más inquieta. En el veterinario, la chica le puso la redecilla para que no se pueda quitar los puntos y Esmeralda la dejó hacer sin decir ni mú. Se dejó meter en el transportín como si nada y hala, a casita.

Una vez en su habitación, dejamos el transportín en el suelo y ella se quedó un momento echadita. Luego se intentó levantar, y pensé que iba a hacer como Zapatitos, que se había puesto a andar dando tumbos, tambaleante pero con cierto control. Esmeralda, en cambio, se tiró de cabeza fuera del transportín y, de pronto, como si se hubiera llevado un susto enorme, se puso a dar saltos por la habitación cual cabra montesa. Nos costó unos segundos cogerla y mantenerla quieta para que no se le saltaran los puntos. Luego, para mantenerla tranquila, Emilio se quedó con ella a descansar, sosteniéndola con ternura mientras Yin no perdía ojo desde la puerta cerrada del balcón.

La peque ya ha comido un poquito de latita, le volveremos a dar un poquito a las diez, con un trocito de pastilla para los dolores. Si todo va bien, en unos días estará como nueva.