lunes, 4 de junio de 2012

Una dulce gata negra: Melisa

Nos escribe Trini, desde Madrid, para contarnos de su gatita negra, Melisa. Me ha encantado tu carta, Trini, está llena de amor por tu gata (¡y por Juan!) y escribes muy, muy bien. Muchísimas gracias por seguir mi blog y por gustarte tanto los gatos. Es que quien no los tiene no lo sabe, pero son tan, pero tan geniales... :D Destaco especialmente lo que cuentas de la vacuna para alérgicos (yo misma no sabía que existía, sólo había oído hablar del conocido Vetriderm) y tu gran alegato a favor de adoptar gatos adultos. ¡Lo apoyo 100%! Un beso muy fuerte y os deseo toda la felicidad del mundo a los tres. :-) Aquí dejo tu carta:
Mi experiencia real con gatos hasta ahora es bastante breve, muy a mi pesar. Desde que tengo memoria he sido una enamorada de los felinos: el gato es como mi totem personal. Toda mi vida he coleccionado libros, figuritas, peluches, he estudiado sobre los cuidados y las razas. Mi sueño frustrado siempre fue compartir mi vida con uno de estos maravilloso seres. Pero hasta que no me independicé y tuve mi propia casa donde hacer y deshacer a mi antojo, no pude cumplir mi sueño.

Estuvo a punto de no poder cumplirse. Mi compañero de vida, Juan, resultó ser alérgico a una proteína presente en la saliva de gatos y perros. Pero como es el mejor compañero del mundo, no dudó en remover cielo y tierra para vacunarse. Y la vacuna funcionó a las mil maravillas. Es lamentable que tantisima gente se deshaga de sus mascotas a causa de una alergia, en realidad por simple ignorancia, porque veterinarios y médicos casi nunca ofrecen la opción de la vacuna. Es mucho más sencillo simplemente deshacerse de la criatura. Pero en fin, que me estoy yendo por las ramas... :)

Una vez decidimos traer a un gato a casa, nos pusimos en contacto con la asociación madrileña El Refugio. Vimos a algunos gatitos preciosos. Los cachorros son encantadores, pero necesitan mucho tiempo y dedicación para educarlos. Nosotros, ambos trabajadores con horario de oficina, y tan novatos como éramos (¡y seguimos siendo en tantas cosas!) necesitábamos a un gato adulto y tranquilo, alguien que nos pudiera "enseñar a tener gato".

Entre las diversas fichas de animales en adopción, nos cautivó una preciosa gatita negra de ojos dorados y mirada serena. Tenía aproximadamente 1 año y medio. La asociación la había recogido de una colonia de gatos, donde había demostrado ser excepcionalmente sociable, buscando contacto humano constantemente. Llevaba 6 meses esperando en casa de acogida desde que la sacaron de la calle. Así que una oscura tarde de Noviembre de 2011 nos acercamos a la clínica del Refugio para conocer a Moniezza.

Nos enamoró desde el primer minuto. Salió de su transportín sin ningún miedo, se dió una vuelta olisqueando por la sala, y a continuación se acercó a nosotros ronroneando. Me agaché para acariciarla y ella saltó buscando el roce de mi mano, caracoleando como un potrillo. Fue un auténtico flechazo. Esa misma noche nos la llevamos a casa.

Le cambiamos el nombre por Melisa, por lo dulce y melosa que es. Nunca se cansa de recibir mimos, jamás ha bufado ni mordido, y los ocasionales arañazos que nos llevamos se deben únicamente a nuestra dejadez en cortarle las uñas :P porque ella nunca nos lanza las zarpas intencionadamente.

No hay lugar de la casa que le guste más que mi regazo. Por la noche duerme con nosotros en nuestra cama, y por las mañanas me despierta como un reloj dándome lametones en la nariz. Cada día vuelvo a casa del trabajo y ella me está esperando en la puerta para darme la bienvenida con mimos y ronroneos. Cada día me pregunto quién sería el pobre desgraciado que la dejó en la calle, y siento lástima por esa persona, porque nunca conocerá la ternura y la alegría que este angelito negro es capaz de dar.

Como dije más arriba, los gatitos son sin duda encantadores. Pero un gato adulto tiene también muchísimo que ofrecer, y quien busque adoptar no debería descartar a un potencial un compañero solo porque ya cumplió los 9 meses. Muchos solo necesitan una oportunidad para mostrar todo el amor que guardan dentro.

He dudado mucho en qué fotos de Melisa enviar. Finalmente he conseguido contenerme y enviar "solo" cinco ;)

De nuevo gracias por vuestro blog. Estoy deseando saber más cosas de Blanca, de Yin y Yang, y de los acogidos que aún estén por venir.

Un abrazo y ronroneos desde los Madriles :3
Y aquí, cómo no, las fotitos de Melisa. De todas los gatitos negros que han pasado por el blog, es la que más se parece a nuestra Yang. ¡Muchísimo! Hasta la mancha blanca en la tripita tiene, aunque Yang la tiene en forma de tanguita y un poco más pequeña. :D Y Yang también hace el caballito para que la acariciemos. ¡Me la comooooo! (Eso sí, Yang está un poco más gordi, jajaja). Aquí os dejo las fotos de este bellezón de gata negra:

 







12 comentarios:

  1. "Cada día me pregunto quién sería el pobre desgraciado que la dejó en la calle, y siento lástima por esa persona, porque nunca conocerá la ternura y la alegría que este angelito negro es capaz de dar."

    ¡Qué cierto es! Me hace gracia que muchos gatos negros tienen una mancha en el vientre. El mío son solo unos pelitos pero algo tiene también. Me ha gustado mucho la carta de Trini, es verdad que rezuma amor felino.

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  2. ¡Muchas gracias Marta! Sí que se parece mucho a Yang, sí, las dos tienen una mirada preciosa...

    La vacuna realmente no fue fácil de conseguir, parece que los médicos tengan una especie de pacto de silencio al respecto ¬¬ La vacuna no tiene nombre comercial, es como la del polen, y solo se vende con receta. En teoria, se puede conseguir tanto por medicina privada como por la Seguridad Social, pidiendo cita con el alergólogo, pero tienes que ser MUY convincente. Aparte del evidente positivo que dio en la prueba de alergias, Juan tuvo que tirar de todas sus habilidades de persuasión para convencer al médico de que lo habíamos probado todo, que nada había funcionado, y de que su alergia iba cada vez a peor. Entonces, y solo entonces, el médico extendió la bendita receta, no sin antes "confesar" que en toda su carrera solo había recetado esta vacuna dos veces más: una a un veterinario, y otra a un criador de gatos.

    Hoy Juan y Melisa conviven sin problemas, duermen juntos, y Melisa le da lametones en la nariz a Juan todos los días. Y todos tan felices, oye. Ojalá no hubiera tanto secretismo y tantas dificultades con esta vacuna. ¡Se evitarían tantos abandonos injustos!

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  3. Ah, y respecto a la típica manchita blanca en un gato negro, me contaron que hay quien la llama "la marca de Dios", porque hace siglos, durante las persecuciones medievales de la Inquisición, un gato podía salvarse de la quema si NO era completamente negro. Quizá por eso hoy en día casi todos los gatos negros callejeros tienen alguna manchita blanca. Como si dijeran: ¡eh, que no soy el diablo, dejadme en paz! :3

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  4. Qué bonita historia y qué bien contada!! Aunque discrepo en un detallín: no sé cómo será Melisa, pero yo no llamaría "angelito negro" a mi gatita negra. Yo diría más bien "diablillo negro"... de mis 5 gatos es, sin duda, la más pilla, la más revoltosa y la más bicho de todos!!!
    Enhorabuena por haberos encontrado y gracias por contarnos lo de la marca de Dios. A partir de ahora, se lo repetiré a todo el mundo ;)

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  5. A mi también me ha parecido muy interesante lo de la marca de dios ( de la suerte, diría yo, igual que lo de la vacuna, que no entiendo como es algo que no se informa más a la gente sobre ello.

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  6. Yo tampoco sabía lo de la "marca de Dios", aunque sí que me he parado a pensar a veces si la gente supersticiosa que ve un gato negro deja de ser supersticiosa cuando el gato tiene una manchita blanca en la tripa. Cosas que piensa una cuando está ociosa...

    Lo de la vacuna me tiene intrigadísima. No puedo comprender a qué se debe el secretismo, no tiene ningún sentido. A no ser que tenga unos efectos secundarios de aúpa. ¿A Juan le han salido orejas de gato o algo? :P Es que no me lo puedo explicar, ¡sobre todo porque funciona!

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  7. Pues como las vacunas de otras alergias, hay que ir a pincharse periódicamente al hospital y estar media hora en observación por si te diera una reacción anafiláctica. El único efecto secundario que hemos observado es que ocasionalmente el lugar del pinchazo se hincha durante un par de días. Una lástima, porque Juan con orejitas de gato estaría cuquísimo xD

    Además del caso de Juan, conozco el de una vecina de mis padres, que le dio alergia a su querido gato después de ¡10 años! O_O ni de broma se iba a deshacer de él estando tan viejito. La vacuna le sirvió estupendamente.

    Algunos enlaces interesantes:

    http://www.tuotromedico.com/temas/vacunacion_alergias_efectos.htm

    http://www.cuidatusmascotas.com/noticias-y-curiosidades/vacuna-para-la-alergia-a-los-gatos/

    En cuanto al secretismo... mi teoría es que un alérgico menos en el mundo supone un montón de antihistamínicos sin vender. Pero es que yo soy muy conspiparanoica con las farmacéuticas ;P

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  8. Gema, mi Melisa también tiene sus momentos de "diablillo", cuando se pone a correr por todo el salón, o le da por intentar subirse a una estantería llena de trastos, con el consiguiente destrozo. Casi siempre es muy tranquila, pero supongo que todo gato tiene su "Mr. Hyde" ;)

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    1. Ya sabía yo que Melisa no podía ser tan santa... ;)

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  9. Podría ser peor. Nuestro Yin tiene su "Mr. Hyde" y a veces saca su lado "Hulk"...

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    1. Yin aplasta!!! ;D

      http://th05.deviantart.net/fs70/PRE/i/2011/006/4/c/hulk_kitty_by_4unt3r-d36jm72.jpg

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  10. Qué guapa es Melisa!! Muy gracioso ese mechón blanco en la tripita. Lo mismo nos pasó cuando adoptamos a Hirua, que ya tenía un año. Fue muy mimosa y sabíamos que ella se iba a casa.

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